El espejo

Ulyses Villanueva Tomás · Alpedrete (Madrid) 

Ninguno de los que estaba allí había tenido derecho a un juicio justo, ni acceso a un letrado que llevara su defensa, ni voz con la que rogar misericordia al comprender el destino que les aguardaba. Un joven abogado del turno de oficio quiso llevar la causa, pero a veces la justicia sólo es gratuita para quien la dicta. Al amanecer les condujeron en camión a unas antiguas ruinas en mitad de un páramo y les colocaron en fila frente a un muro de piedra. De pie, frente al pelotón de fusilamiento, uno de ellos dio un paso al frente y pidió su última voluntad: un espejo, dijo, para que quien me va a arrebatar la vida se vea vergonzosamente manteniendo la suya.

 

 

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