Caminos opuestos

JOSE ANTONIO FLORES VERA · Granada 

Cuando ambos acabamos la carrera, me dijo: «vente conmigo». «¡¨Adónde?» le pregunté. «Al despacho de mi padre». Rehusé. Le dije que iba a opositar para Inspector de Policía. ¡l se rió despectivo. Era mi mejor amigo. Con el paso del tiempo, mientras yo apenas podía pagar mi hipoteca y mi primer y único coche me traía de cabeza, él invertía sus elevadas minutas en inmuebles y coches de alta cilindrada. El lujo era su talón de Aquiles. Hacía mucho tiempo que no le veía, pero sabía por la prensa que a pesar de su antig¡edad y prestigio como abogado, sus negocios le habían apartado de los tribunales. Hoy todo el mundo lo ha visto en televisión esposado y con la cabeza cabizbaja. Hacienda acaba de licitar todos sus bienes. Ha sido mi detención más difícil desde que entré en la policía.

 

 

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