Imagen de perfilLa Fábrica de Aire

Ion Escribano 

Recuerdo perfectamente cada uno de los cafés que tuve que servir en aquel antro para costear mis estudios, inversión a largo plazo aunque al parecer a un tipo de interés “algo” variable. ¡Quién iba a decirme que en ese futuro tendría que apelar a la caridad para pagar mis facturas! Me encuentro ante la más encarnizada, radical y exasperada de las contiendas de todo letrado y que no nos explicaron en la carrera: “Antes de nada, quiero informarle que el precio de la consulta por asesorarle…Un sonoro y extraño rugido venido del mismísimo infierno interrumpió mi discurso –“¿ah pero esto se paga?” [Tarjeta Roja, Penalti y Expulsión] Queridos compañeros, para los clientes lo que no se ve ni se toca no se valora y mucho menos parece ser digno de retribución, no son sacos de cemento lo que cargamos diariamente pero si una tremenda y pesada maldición

 

 

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