La lotería divina

Manuel Moreno Bellosillo · Madrid 

Por razones personales soy partidario de la legítima, institución hereditaria con vocación de equidad y justicia. Sin embargo, no aplica sobre la herencia genética, lotería de genes crucial, impredecible y muchas veces cruel. Mi hermano mellizo y yo, excepto nuestro cumpleaños, no compartimos nada: él es alto y yo bajo, él delgado y yo gordo, él rubio y yo calvo, él un campeón y yo un petardo… él es feliz y yo no; digamos que si el mundo fuera una zapatería él sería un zapato inglés Crockett & Jones y yo una chancla. Pedí al abogado Hellpop que impugnara mi herencia ante el Tribunal Divino, alegando que era desgraciado y culpando a mis progenitores de traerme desnudo y desarmado a un mundo frío y hostil. El Juez Supremo resolvió: «Recibiste la vida para vivirla y la has malgastado siendo envidioso, mezquino y desdichado; ahora voy a quitártela». Y caí fulminado.

 

 

 

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