Cosas que pasan

Carmen Bouzas González · Ourense 

Al abrir la puerta de la habitación, lo sorprendió en pijama y chanclas, petardo en la mano, a modo de espada, dando estocadas al aire. Como escudo, un plato de porcelana, herencia de su abuela materna. A lomos de su escoba-rocín, que respondía al nombre de Leguleyo, clamaba defender a la desvalida doncella Justicia del malvado caballero Malhechor, y que saldría campeón de tal fiero combate. Sigilosamente, cerró la puerta, y, meneando la cabeza en sentido reprobatorio, dijo para sí: “no volveré a echar brandy en su tarta de cumpleaños”…

 

 

 

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