Campeón

Belén Sáenz Montero · Madrid 

Hoy es mi cumpleaños y ya por fin voy a poder disponer de la herencia de mi mami querida. El abogado de la familia ha llegado tarde y me he pasado un buen rato esperándole frente a la chimenea, recostado en un cojín. Qué aburrimiento. Es un auténtico petardo todo esto de los trámites legales, pero Sebastián -que es mi ayuda de cámara- me ha estado explicando que así debe ser. Pasamos al despacho, me da el pésame y, una vez leído el testamento, me dice: –Campeón. Campeón, ven aquí. Intenta acariciarme la cabeza con mano indecisa y yo le acepto la confianza. Al fin y al cabo no soy más que un perro. Multimillonario, eso sí, pero un perro. Así que me acerco más y le dejo junto a los pies una chancla baboseada a ver si con un poco de suerte me la quiere lanzar.

 

 

 

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