Baile anual

Mikel Pérez Aboitiz · Berlín - Alemania 

Celebraron la fiesta por todo lo alto, entre cócteles, serpentinas y farolillos de colores. Presidía Estébanez hijo desde una tumbona, sumergiendo el bigotillo en un daiquiri. Francesco Montini y su orquestina tocaban junto al trampolín y los becarios movían sus bañadores al ritmo del Come Prima. Un petardo resonó alegré anunciando el saludo del provecto don Estébanez padre. Montini le entregó el micro bajo los redobles del batería reclamando la atención de la plantilla. El anciano, cercano a su nonagésimo cumpleaños, recordó nostálgico sus tiempos de campeón del agarrao, mientras con soltura de bailarín —herencia de sus años mozos— se calzaba una chancla sobre el escenario. Deseó suerte a los participantes y lanzando a su hijo una mirada cargada de sobreentendidos a través del aire clorado de la piscina, prometió jocoso legar sus bienes a la pareja ganadora. Quedaba inaugurado el concurso anual de baile del bufete.

 

 

 

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