La tarta de doña Virtudes

Paloma Cobollo Castillo · Madrid 

Todo estaba preparado,la celebración de su setenta cumpleaños y el próximo ingreso en una residencia para enfermos mentales. Sus sobrinos y únicos parientes tenian prisa por la herencia y habían logrado incapacitarla legalmente.Los abogados concluyeron con éxito la instrucción del caso amparándose en el dictamen de un medicucho, amigo íntimo de la pareja. Doña Virtudes cerró el candado de su corazón desterrando cualquier sentimiento hacia aquel par de buitres y agarró con ansiedad el frasquito que escondía su bosillo. Varias veces sopesó de jovencilla un suicidio rápido desesperada por sus complejos, siempre le faltó valor, sin embargo ahora no dudó en utilizar el potente tóxico robado de la rebotica paterna hace tantos años. Vertió el líquido sobre el pastel presidido por la cifra de su vejez. Ella no tomaría tarta y aquellos dos nuevos ricos lo entenderian. Tía Virtudes ademas de fea y tonta siempre fué diabética.

 

 

Queremos saber tu opinión