El abogado de hierro

Raúl Vico Fernández · Orihuela (Alicante) 

La majestuosa filarmónica de Viena interpretando en vivo la Sinfonía nº 40 de Mozart en Sol menor, un imponente Montecristo centelleante cuyo aroma es bañado, fraternalmente en mi paladar, por un Gran Reserva Conde de Garvey… Impecable homenaje dedicado a mi cincuenta cumpleaños, fantaseaba esbozando mi sonrisilla de idiota mientras preparaba un pleito menor. Bruscamente, el armonioso espejismo fue devastado por mi angelical retoña con la inestimable ayuda de Rammstein, amenazando derrumbar las paredes de nuestra humilde morada a “decibeliazo” limpio. ¡Qué ansiedad…! La mocosa de irreverente cresta color verde tóxico, labios teñidos de azabache y nariz adornada por un estrafalario piercing en forma de candado, portaba como primordial instrucción en su ADN martirizar la existencia del leguleyo que tenía como padre… ¡Pero eso se acabó! ¡Ya es hora de aclarar quien lleva los pantalones en esta nuestra familia…! – ¡¡Papá me piro!! ¡¡¿Y mi paga?!! –Ehhh… ¿Cuánto quieres tesorín?

 

 

Queremos saber tu opinión