Por los pelos

Eva María Cardona Guasch · Ibiza 

Nací a las 23:59 del 31 de diciembre. El menor de diez hermanos. Mis apellidos, Zurbano Zorreguieta, me aseguraron el último puesto en las listas del colegio. Allí, la alergia a la tiza me desterró para siempre a la última fila. En la mili, fui soldado rezagado pues, ¿para qué correr sin tener prisa? Me matriculé en Derecho, mi tercera opción de tres posibles. Licenciado y colegiado, alquilé un despacho en la última planta de un rascacielos. Mi padre, ya agonizando, me advirtió con una postrera declaración: lo primordial de la abogacía es cumplir puntualmente con los vencimientos y plazos. Y cumplo. Sin dilación y sin prórroga; mi reloj y el calendario son testigos. Envío mis escritos, demandas y recursos el último día, a última hora, eso sí. ¿Por qué? –me preguntan-. Porque si los presentara al día siguiente ya estarían fuera de plazo.

 

 

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