Mi querido hermano

Antonio Larrosa · Madrid 

Mi hermano es abogado y, a pesar de ello, soldado impenitente del pudor y la moralidad. Una tarde me contó desencajado algo que acababa de sucederle: horas antes había conseguido la absolución de dos turistas liberales que habían provocado un caos en la M30. El asunto le provocaba auténtica alergia pero, como buen profesional, preparó bien los escritos y los testigos. Cuando las clientas conocieron el fallo, agradecidas, le invitaron a compartir un fin de semana “inolvidable”. Es imposible que mi cara no reflejase el estupor que sentí al conocer tal oferta, y menos aún el que experimenté cuando mi hermano espetó que la había rechazado. Empecé a maquinar. Al día siguiente él partía de viaje, y mediante diversas argucias conseguí citar a las turistas bajo pretexto de completar una declaración. Ellas acudieron y, como esperaba, reiteraron aquella oferta, que yo sí acepté. Ventajas de tener un hermano abogado y…¡gemelo!

 

 

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