Mal de amores

Josefa María Jiménez Calero · Almería 

Pequeños contratiempos. La demandante se desmayó y la declaración quedó incompleta. Las palabras del testigo sonaron a alergia afectiva. Mal de amores. El señor magistrado se ha marchado. Yo estoy perdido. La procuradora, siempre la procuradora, me dice que me relaje. Lo escrito por su pasante está mal redactado. Ella lo sabe. Estoy un poco cansado de ella. El becario de nuestro bufete, me vigila como un soldado desafiante y altanero a la vez. Mañana cumplo 60 años y el alma a punto de romperse. Letrados, su orgullo por encima de todo y de todos, decía el profesor de derecho procesal. Ahora llevo separaciones y divorcios. Patético. Me gustaba más lo penal. Dicen que con los años se pierde fluidez cognitiva. Nunca he estado más cuerdo. En casa, la procuradora, mi esposa, insistirá en que me relaje otra vez.

 

 

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