La apuesta

Ana María Valdivieso Trigo · Rafelbuñol (Valencia) 

Aquí estoy yo, como la mejor soldado, dispuesta a cumplir mi palabra… No dejo de pensar en lo ocurrido. Una apuesta es una apuesta… Pero, ¿cómo iba a saber yo que el tipo aquel del bar era él? Si lo hubiese sabido no hubiese aceptado. Preocupada por mi juicio del día siguiente, intentando calmarme con una cerveza, y llega él, muy gracioso, y me dice que no me preocupe, que seguro que ni se celebra… Tan convencida estaba de que no tenía ni idea de lo que hablaba que acepté la apuesta por escrito. Y cuando entré a la Sala, y vi al Juez, se me congestionaron los ojos como si de una alergia se tratase. Y ahora aquí estoy yo, con aquel juicio suspendido a mis espaldas, esperando a la declaración de un testigo, vestida con mi toga, sólo con mi toga…ante el hombre que me ganó aquella apuesta.

 

 

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