Dorotea (2ª parte)

Rosario Serrano Arnau · Alcantarilla (Murcia) 

Querido Arístides: Sólo en estos últimos meses de correspondencia contigo, siento que he vivido verdaderamente, que he sido auténticamente yo. Mi mundo interno, tan complejo, atormentado, sólo contigo ha podido ascender de ese pozo profundo en que siempre estuvo enterrado, por falta de comunicación. No te puedo expresar por escrito, lo mucho que he gozado hablando de literatura, de la vida, contigo. Insistes en que nos conozcamos. ¿No has pensado que quizá, podríamos habernos tropezado por tu juzgado, sin haberme reconocido tú? Yo podría ser cualquiera: aquella testigo que en su declaración estornuda por alergia, aquella abogada antipática… Alguien que en el mundo real, te resultara indiferente. Temo que la realidad destruya esta magia, esta dicha. No obstante, estoy dispuesta a complacerte. He soldado mi corazón, para evitar el dolor, que tu despecho pudiera causarme al revelarte mi identidad. No temas herirme. Un abrazo. DOROTEA.

 

 

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