Vocaciones

Raquel Lozano Calleja · Palencia 

Quería ser un vaquero, a lo Jonh Wayne y esquivar cada flecha de los indios sin perder el sombrero. Quería acabar con la desobediencia y las injusticias y darle un beso a la chica antes del fin. Que mi nombre apareciera en grande en los títulos de crédito y que los niños aplaudieran al encenderse las luces del cine. Mi padre que presumía de ser brujo, sin necesidad de varita ni bola de cristal, vaticinó que mi futuro sería el de un prestigioso abogado y que hallaría el dorado, el sustento y mi alimento en esta noble profesión. Su augurio desconocía las tasas, la colegiación y que las togas no se venderían en el todo a cien. Aún así es mi fan número uno y aunque se disfraza, sé que es el tipo que cada mañana me echa monedas en mi gorra cuando canto a la puerta del metro.

 

 

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