Sor Pilar

PILAR GARCíA LUQUE · SEVILLA 

En el despacho la llamaban sor Pilar, era una joven pasante que aún creía en las personas. Claire cumplía condena por posesión de drogas, no en un jolgorio, pasaba hachís desde Marruecos. Les costaba comunicarse, el idioma preferente era el inglés, le llevó algo de ropa y algo de consuelo. Cuando salió no tenía a dónde ir, la alojó en su casa, la titularidad era de sus padres, aún no se había independizado. Lo primero que hizo al llegar fue pedir permiso a su madre para darse un baño y, lo segundo, pedir dinero a su padre, para darse una oportunidad. Un día recibieron una carta, contenía un billete y un mensaje: “Giving is the best communication”. En el ocaso de mi vida, sigue siendo mi lema, ya no soy una joven pasante pero aún sigo creyendo en las personas, accionista del mayor capital existente en el mundo, el humano.

 

 

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