Qué pasaría…

Amparo Muñoz · Sevilla 

Desde hace días me acompaña un dolor de cabeza que terminará convirtiéndose en mi mejor amigo. Mi ojo izquierdo parpadea y mi mano derecha no puede moverse. El trabajo me está matando, pienso, mientras vuelvo a la demanda sin saber qué redactar…. ¿Por qué todo debe judicializarse? Con lo fácil que sería solucionar la mayoría de los problemas, que no todos, porque moriríamos de hambre, hablando o tomándonos algo fresquito con el letrado contrario. Esgrimiríamos nuestras conclusiones recitando. No pensaríamos en el desistimiento ni en los posibles recursos… Que trajín nos ahorraríamos… Las idas y venidas al juzgado se espaciarían tanto que, cada vez que volviésemos, nos parecería como un mar en calma. Se cierra la puerta y vuelvo a notar en mi cabeza a mi viejo amigo. Quiero seguir soñando pero el cliente me espera. Creía que ya no vendría. Espero que al menos éste no quiera discutir…

 

 

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