PEPITO GRILLO

Arantza Portabales Santomé 

Hay un tipo en el espejo que me somete a una persecución constante. Comienza el día escupiéndome un «Buenos días, gilipollas» y me recuerda que soy un mierda. Que defiendo a violadores, asesinos de bebés y proxenetas. Toma y daca. Él me insulta y yo lo hago desaparecer, engullido por nubes de vaho. Una vez le acribillé el rostro con la maquinilla de afeitar. Realmente disfruté viendo sangrar a ese cerdo, aunque durante días tuve la cara como un mapa. Sin embargo, últimamente estoy empezando a pensar que quizá tiene razón. Hoy se ha enterado de lo de la defensa del tesorero corrupto. Me ha agarrado por la pechera y me ha dicho que se larga. Que no me soporta. Que se va de asesor jurídico a una entidad sin ánimo de lucro. Y aquí estoy. Enterrando náuseas en la taza del baño. Reuniendo el valor necesario para seguirlo.

 

 

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