MUNDOS PARALELOS

MAYTE CASTRO ALONSO · VALENCIA 

Me encantaba el mar. Cuando era pequeño me sentaba todos los días en la arena y solo tenía ojos para aquel horizonte de ilusiones que se divisaba en la quietud de la orilla. Soñaba con ser el rey del océano. Quiso la guadaña sesgar inesperadamente la vida de mi padre y de su último hálito de vida salió su deseo de que fuera abogado. Y así fue como mi barco se quedó varado en el trajín del mundo justiciero, sin posibilidad de desistimiento ni de esgrimir una excusa contra aquel deseo pre mortem. Y así es por lo que todos los días subo al estrado y me pongo la toga. Su toga. Y aunque es cierto que amo aquello por lo que lucho, estoy cansado de tanta batalla, y por eso, cada noche espero en silencio que los sueños de aquella infancia perdida icen sus velas algún día.

 

 

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