MI DISTINGUIDA CLIENTELA

Olga Sánchez Torres · TERUEL 

Cuando lo vi acompañado de su joven esposa supe que el borrador de demanda civil que tenía preparado se quedaría en eso, en borrador. Aquella arpía adúltera y manirrota a la que quince días antes quería dejar en total desamparo, lucía ahora junto a él la mejor de sus sonrisas y brindaba con vino de aguja en aquel acto político de ecléctica concurrencia. No he vuelto a saber de él, y por lo visto, él tampoco quiere saber de mi minuta. Mientras la envío por tercera vez, recuerdo a mi mejor cliente de todos los tiempos. Litigaba con Justicia Gratuita y tenía tres hijos bajo su tutela. El Sr. Regís; aquél hombre humilde y respetuoso que insistía en pagarme “aunque fuera algo”; aquel que año tras año me sigue invitando a las fiestas de su pueblo; aquel cuya hija atendía siempre el teléfono: “Padre, se ponga, que es la Olga…”.

 

 

 

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