Mágico

ISABEL FRAILE SANCHEZ · ARUCAS (LAS PALMAS) 

La Sala llena de público, como siempre, esperando su aparición como si fuera un actor de moda. Todos los ojos fijos en él, y él se sumergía en el mar de admiración que despertaba su presencia. Era algo mágico. Ni siquiera preparaba el caso. Investido con su toga impecable, se sentía lleno de fuerza, decisión y hasta osadía para llevar a cabo su papel de abogado defensor.  Y lograba, sin esfuerzo,  esgrimir argumentos para el desistimiento de la causa imputada a  su cliente. Aquel trajín de gente que  aplaudía su discurso, la mirada extasiada de la acusación, la complacencia del juez… Todo desaparecía cuando se quitaba la toga,  entonces se convertía en un ser inseguro, pequeño e indefenso. Invisible.

 

 

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