La edad va por dentro

Montserrat Acevedo Jiménez de Castro · AGUADULCE (ALMERíA) 

Tras toda una vida dedicada completamente a las leyes y llegado al fin el día de su forzosa jubilación, Tomás, abogado durante más de cuarenta años, sondeaba preocupado su mente en busca de alguna fórmula con que llenar su tiempo a partir de ahora. Se dice que la meditación es alimento para el alma, pero la suya no se conformaba con opciones tan triviales como leer, escribir, pasear… Siempre había sido un guerrero luchador en defensa de inocentes; un vaquero sin pistolas, dando rienda suelta a su libertad a lomos de su caballo; y hoy se sentía como un brujo sin varita mágica, lleno de conocimientos pero inútiles, al fin y al cabo. –Ya está- dijo para sí – ¡Haré oposiciones a registros! Creo que los registradores se jubilan cinco años después.

 

 

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