La cuenta atrás

Teresa Reina Aguilar · MÁLAGA 

Ese día, primero de su jubilación, pensaba que su vida empezaba a subir la cuesta del ocaso. Entrar en su casa sabiendo que no tendría que salir a la mañana siguiente era una novedad angustiosa. Unos niños jugaban en el cercano parque ajenos a los pensamientos del abatido hombre. El jolgorio del parque, de la vida incipiente en otros le era insoportable. Poco a poco se iba despojando de su carga, primero dejó de ser trabajador, luego dejó de ser accionista y el más antiguo del despacho. Ahora, perdido, sabía que lo preferente en su vida a partir de ahora era aprender a vivir de otra manera. Ya no era el temido “Don Fernando”, era simplemente un jubilado, así sin más, despojado de todo boato y titularidad. Era un jubilado que aún caminaba erguido, pero que sabía que pronto sería para los demás simplemente un viejo.

 

 

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