Ilustración: Juan Hervás


Knock out

Carmen Prieto Gangoso · Zamora 

Concebía el derecho como un combate de boxeo. En el estrado, sus argumentos eran letales, como el aguijón de una abeja o la picadura de una medusa. Perder un caso constituía un oprobio, una prueba irrefutable de la mediocridad. Se consideraba un púgil rocoso, capaz de rebatir cualquier defensa. En su cuaderno desmenuzaba los casos, analizaba la jurisprudencia y buscaba resquicios legales, donde golpear y hacer daño. No concedía ninguna prórroga a sus contrincantes, ni permitía que el comité del bufete interfiriese en su trabajo. 67 victorias y 0 derrotas, una marca envidiable. Aun así, cuando una persona está en la cúspide, corre el riesgo de desplomarse sobre la lona. A veces, es una flojera de piernas, otras, un gancho de izquierda inesperado como el que le propinó aquella mujer de la venda en los ojos durante el segundo round.

 

 

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