EL HOMBRE TRANQUILO

Rosa Bedregal Serrano · Madrid 

Cada vez que se enfrentaba a sus papeles le parecía estar haciendo magia.
Llevaba trabajando en lo mismo veinte años y aún no se había acostumbrado a que el fin de su trabajo era conseguir que la balanza se inclinará hacia su lado las más veces posibles.

Se planteó diversas estrategias a lo largo de esos años: actuar como un brujo y preparar complicadas pócimas y alimentos mágicos para poder convertirse en un verdadero nigromante que pudiera conseguir doblegar la voluntad del decisor; o bien que esa pócima sirviese para que su contrincante practicara descaradamente la desobediencia para con su contratador.

Finalmente hizo lo de siempre, vestirse como siempre, salir con la incertidumbre de siempre y, eso si, empujar las puertas de aquel Saloon como si fuera el mejor vaquero que interpretara John Wayne y decir las palabras mágicas: «Con su venia Señoría»

 

 

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