El campesino

Francisco Pérez Bes · Madrid 

Miré a mi cliente. Parecía asustado, aunque trataba de ocultarlo repitiendo una y otra vez, a modo de disculpa, que “todo es culpa de esta maldita crisis”. ¿Qué había llevado a ese afable campesino a cultivar remolachas en el campo de fútbol del pueblo? Le tranquilicé, pues el coste de iniciar un proceso contra él era demasiado elevado para el afectado por culpa de las tasas judiciales que ahora se exigen. En cualquier caso, su acción estaba tipificada como falta leve, por lo que en última instancia siempre podríamos reconocer los hechos y aceptar la sanción, aunque probablemente tenga que volver a dejar el área pequeña con su aspecto original…

 

 

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