De padres a hijos

Maria Arrondo Murillo · Mutilva (Navarra) 

Serás cortés en la sala, pero firme y con pasión, y, al esgrimir tus razones, lo harás desde el corazón, sin quitar ojo al contrario, que a buen seguro es mejor. Si un mar de dudas te asalta, cogerás firme el timón. No cabe el desistimiento cuando existe el pundonor, y, en el trajín del día a día, más estudio y ambición. Hijo, ha llegado el momento en que he de decir adiós. A ti te dejo la toga que el abuelo me entregó. No hagas caso de la plata, pues de oro es el honor. Mi legado es el buen juicio, la templanza y discreción, los tres valores sagrados de esta noble profesión que has de respetar seguro, como también lo hice yo.

 

 

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