Aprendiz de brujo

Julio Cesar Menendez Arguelles · Langreo (Asturias) 

Si dejase de ser abogado y se hiciera brujo,perdería el amparo de su colegio. No obstante, ya se le había pasado por la cabeza la posibilidad de cambiar de oficio. Los comediantes callejeros de su infancia decían, antes de pasar la gorra: “del cielo abajo, cada uno de su trabajo”; y qué diferencia esencial existe entre resolver problemas por ministerio de la ley o por arte de magia, sirviendo a un buen fin y garantizando el cuidado y alimento de los propios. Padre le inculcó la idea de que los Abogados eran primos de Dios y vivían como idem; pero el vecino acababa de estrenar un lexus último modelo, vestía blasier y pantalón vaquero de marca y, aunque le había tocado defenderle de oficio por desobediencia y de pago por intrusismo, últimamente el brujo le miraba por encima del hombro.

 

 

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