Insomnio

MARÍA ÁNGELES GARCÍA LLORENTE 

La noche se extendía interminable por el laberinto de la espera, no encontraba triquiñuela aplicable a este yacimiento de tortura para convocar por fin al sueño. El veredicto anhelado ajustaba la noche a la angustia de ese aguardo.

 

 

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