El padre del pirata

Marta Bazal Blanco · Madrid 

La tempestad juega con mi galeón, lo hace ascender, descender y lo obliga a navegar en círculo. Es la ley del mar, la única que existe para mí, desde que decidí vivir fuera de la ley de los hombres para ser pirata. No creo que mi padre encaje bien que yo pueda ser acusado de piratería. Quería que fuera abogado como él. Pero ese no es mi destino. No quiero estar encerrado en un despacho sino surcar los océanos en libertad. No quiero pasar noches preparando juicios sino dormir plácidamente arrullado por las olas. No quiero honorarios ni minutas sino verdaderos tesoros?Una sirena interrumpe mis pensamientos. Es el fin de mi aventura en el barco¡€™del tiovivo. Abajo, paciente con su cigarro en la mano, me espera mamá. Papá, aunque prometió acompañarme a la feria, no ha podido venir porque tenía mucho trabajo en el bufete.

 

 

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