Tela de araña

Antonio Alonso · Málaga 

La imagen era hermosa. Tan ordenado, metódico e implacable diseño era obra de una araña común, un simple insecto, sin conciencia, sin alma, sin maldad. Mi personación en los autos me permitió tener acceso a las fotos de la víctima. Yacía inerte, sin señal alguna de violencia, en el jardín de su casa, rodeada de maleza. Aun con tan trágica imagen, mi vista no podía apartarse del sobrecogedor diseño de la tela de araña suspendida en un árbol cercano, amenazante y delicada. La prensa calificó mi asistencia al imputado por la muerte de la chica como ordenada, metódica e implacable. Libre absolución. Pensé en la araña. ¿Sería yo otro insecto? Sin conciencia, sin alma, sin maldad. No, yo sí tenía maldad, y la araña seguro que no tenía pesadillas.

 

 

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