Señal de Cambios

M¡¦ Dolores Rubio · Sevilla 

Nadie recordaba la tropelía de la alcaldía: cambió las farolas del centro histórico por otras de diseño (¡qué escándalo de dineros y cuñados!), pero la personación del letrado Jerome Conde en la vista para defender el antiquísimo gusto de la ciudad fue el mejor repulsivo para la prensa canallesca y la oposición: señal de cambios. De entrada, Jerome resbaló en el pulido suelo de mármol del Tribunal y patinó media sala haciendo malabarismos de equilibro hasta que las posaderas del Fiscal frenaron su frenético avance. Proverbial mano de santo fue la asistencia sanitaria de urgencia que le practicó su Señoría, que en su juventud había sido socorrista. De salida, se traspapelaron postomos de las pruebas y ¡eso sí!, los cuñados que sólo tenían una franquicia de mobiliario urbano ahora andan en tratos para adquirir la cuarta o quinta fábrica. ¡La desmemoria!

 

 

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