Mi Loro

Francisco Verjano Gordillo · Mataró (Barcelona) 

He comprado un loro. Dicen que hacen compañía y desde que se fue Laura no tengo apego a nada. Le cuento mis casos y me escucha, más que Laura. Llego a casa con ganas de verle. Le proveo las mejores viandas para loros. Con la cabeza me hace una señal y ya se qué quiere. Cuando fundamento mal, ladea la cabeza y sé que me equivoco. Diseño otra estrategia y si es acertada, asiente satisfecho. Estoy preparado para la vista. Quisiera llevarlo conmigo aunque su personación en el juicio sea a priori imposible. Mateo dice que eso no es normal, que busque asistencia psicológica, pero desde que tengo mi loro que no pierdo un caso. He vuelto a ganar. Todos los compañeros me felicitan, menos Mateo. Paso por la pajarería a comprar unas delicatessen para celebrarlo y entre los clientes descubro a Mateo, que se esconde disimuladamente entre las jaulas.

 

 

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