Limar asperezas

Nuria Gómez Lacruz 

Se inauguraba el pabellón polideportivo de diseño con “el partido de las estrellas” entre jueces y fiscales, convocado para limar asperezas. La asistencia de la «crème de la crème» de la profesión realzaba el acto. Tras la personación de los capitanes, el árbitro pitó el comienzo del partido. Antes de la primera canasta, se vio que no había sido una buena idea. El fiscal X dejó la señal de sus tacos de acero en el tobillo del Juez Y. Más incomprensible aún que la patada, fue el tipo de botas elegido por el fiscal. Después, el Juez Z metió sus dedos en los ojos de otro fiscal, que casi perdió la vista. Se hizo evidente que no había deporte sobre el parqué, sino venganza. Terminó el desafío con empate a tres damnificados. Pronto se anunció un cambio para la siguiente edición: la competición migraba del baloncesto al bridge.

 

 

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