La lucha incansable

Juan Manuel Beltrán Barrionuevo · Murcia 

La asistencia de medios fue masiva pero la justicia no estuvo al nivel. Y yo lo tenía claro, aquella no sería mi última personación en un juicio; pero necesitaba descansar, tomarme unas largas vacaciones. Después de éste en el que, de nuevo, un maltratador salió absuelto, vi sin duda la señal de alarma: la fatiga ya empezaba a ser mayor que el estímulo. Después de quitarme la toga, dejando a la vista mi desgastado traje de diseño, me fui a hablar con el juez. No nos entendimos; tampoco con el fiscal. No lo iba a tener fácil. Ya anochecía y cansada me marché. Como si fuera una nube, atravesé con mi cuerpo la lápida; pero antes de entrar, eché un último vistazo a la inscripción: Faltaban incluir estas palabras: víctima del machismo. Y esas palabras no me dejaban descansar en paz.

 

 

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