El inicio

Álvaro Sánchez Carril 

El verano se acaba, allí estoy yo, perdido en algún pueblo abandonado a su fin, al cual llegamos siguiendo una vieja señal que se preparaba ya para su inevitable entierro. Con la vista perdida, un anciano recuerda tiempos mejores. A su lado un revoltoso perro mordisquea unos papeles, con el mismo entusiasmo que los niños abren sus regalos de reyes. Mi aburrimiento acentúa mi curiosidad y me lleva a coger del suelo aquellos papeles que tanta ilusión le hacen. Eran los documentos de un expediente judicial, con un diseño un tanto arcaico. Aquel pobre hombre que peleaba cada bocanada de aire había sido un abogado y ahora allí estaba, solo y esperando su final.Hoy es mi primera asistencia en solitario a un juicio, en el escrito de personación por fin aparece mi nombre y lo disputare igual que me peleo aquel alegre perro para que no le arrebatase su expediente.

 

 

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