Chico busca chica

María Elena García · Villajoyosa (Alicante) 

Era inevitable: cuarenta años, adicto al trabajo, sin vida social… ¡Necesitaba echarme novia! Además vivía con mi madre y sus sermones tampoco ayudaban. Estaba decidido: me presentaría a un concurso televisivo. Cuanto más se acercaba el día del rodaje más pánico me daba: ¿Y si la asistencia femenina era nula? Mi físico me atormentaba: soy corto de vista, cuando no llevo gafas de culo de botella no veo nada; la varicela me dejó la cara llena de señales; he ganado kilos y utilizo bisoñé… “Pero eres muy buena persona”, me consolaba mi hermana camino de plató. Me asignaron un estilista que, fingiendo, exclamó: “Esto lo arreglo yo con mucho maquillaje y complementos de diseño”. Nadie se lo explica, pero la personación de féminas desbordó las previsiones del programa. Nadie, a excepción de los guionistas, que al anunciarme trocaron mi condición de abogado de oficio ascendiéndome a “juez soltero y madurito”.

 

 

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