Aureas mediocritas

¡µlvaro Giménez · Orihuela (Alicante) 

Aborrecía la profesión de abogado. No soportaba las continuas personaciones, la asistencia a las vistas orales, el lenguaje recargado de la judicatura. Así que, a medida que envejecía, buscó una válvula de escape, que únicamente encontró en sus sueños. En ellos, se convertía en un fontanero con una existencia sencilla, en las antípodas de su vida real. Esta, sin embargo, volvía cada mañana, con la señal acústica del despertador de su móvil. Su doble realidad permaneció así hasta que un día, al despertar, algo cambió. Su habitación, jalonada de maderas nobles, se había transformado en un dormitorio decorado con goteleé. Frente a su cama, no había ningún traje de diseño italiano, sino un arrugado mono azul. Extrañado, sólo reconoció una pequeña libreta marrón. Al mirarla, solamente había escrito un acrónimo y unas palabras entre paréntesis: INEM (solicitar subsidio y trabajos relacionados con la fontanería o similares).

 

 

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