Arquitectura moderna

David Villar Cembellín · Castro Urdiales (Cantabria) 

La vista era sublime. Abarcaba toda la ciudad, pudiéndose apreciar hasta un pedacito de mar al fondo. Y el diseño del edificio, acristalado pero vertical, robusto y dinámico a la vez, parecía desafiar al cielo. Cincuenta pisos de arquitectura moderna de la buena. En esas llegó el fiscal, el incorruptible hombre que había osado citarme en un juicio. No le había visto desde la personación, mas no dudé un instante de su asistencia. Yo era el jefe criminal de esa ciudad, un bocado demasiado goloso como para eludir un tète a tète. A solas, le había prometido. Sin guardaespaldas ni pistoleros. Y él era un hombre de palabra. Yo no. A una señal mía, dos hombres le cogieron de los pies y le colgaron boca abajo. Entonces encendí un cigarro. La vista seguía siendo sublime. Le pregunté si sabía apreciarla, si podía verla desde ahí, invertida, mi ciudad…

 

 

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