A ciegas

Marta Barbosa Orellana 

Aunque me falta un sentido, lo suplo con el del humor. Y este, sin duda, es mucho más agudo del que carezco. “Lo que nos falta es lo que nos sostiene”, decía Ortega y Gasset. Y por ello me dedico a transcribir. Es un buen abogado, pienso. Tengo vista para reconocerlos… y vuelvo a sonreir. Si algún día necesitara asistencia jurídica, está claro que lo contrataría a él. Con mis teclas diseño sus discursos en símbolos legibles, escucho su señal de inicio. Su carraspeo suena como un “a sus puestos”, y yo tecleo tan rápido como pronuncia su alegato: anuncia una nueva personación en el juicio. Hoy lo he vuelto a hacer. Me sonrío cuando le oigo comentar la vista oral. Mi compañera, creyendo que me río de su acento, me pregunta: “¿Le conoces?”. Y, yo, sin borrar la sonrisa anterior le contesto: “Mmmm, de vista”

 

 

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