Segunda oportunidad

Paula Oliván Sancho · Barcelona 

A Randolff Macallister lo acusaron de hacer trampas en una partida de póquer. Tras un duelo al amanecer, el representante de la ley lo invitó a marcharse de la ciudad en la primera diligencia. Atravesó el oeste en compañía de un inglés que iba a Boston a conocer a su esposa. No habían celebrado ninguna boda ya que se habían casado por poderes. Él aportaría al matrimonio su título, ella su fortuna. Cuando la diligencia cruzaba el riachuelo que recorría el desfiladero, fueron atacados por los comanches. El inglés cayó muerto en el acto, también el conductor. Macallister, con una herida de bala en el hombro, sobrevivió. Cogió el caballo y las pertenencias de su compañero de viaje y se fue a conocer a su nueva esposa.

 

 

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