Prueba superada

Cristina González Cansino · Benalmádena Costa (Málaga) 

Otra Vez se encontraba en la misma situación: en el coche, entre dos partidos judiciales, de un juicio a otro al que no llegaba. No había desayunado, lo recordó al escuchar su estómago, ruido confundido con el vibrar de su móvil. La diligencia en su trabajo se contraponía a su despiste en lo personal. Su boda con la ley, la llevaba a hablar fuera de estrados como si estuviera en juicio, lo que le recriminaban. Con la angustia en el pecho llega a su destino, un riachuelo de sudor corre su espalda, se pone los zapatos de tacón y como una bala alcanza los juzgados. Se para, y ve en la hoja de señalamientos al lado de su juicio: SUSPENDIDO. Tanto correr para nada, los músculos se le aflojan, se sienta en la puerta. Una fina lluvia cubre su rostro, al menos eso la reconforta. Mañana será otro día.

 

 

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