Promesa de matrimonio

Eva Ferrer Sabroso · Zaragoza 

Suena “My way” y rompo a llorar. Un día emocionante: “Aldehuela de Liestos, a D. Amando Roma, “sí al amor””. Han transcurrido 25 años. Desde que llegué. Desde que dejé la abogacía. Y a Adela. No pude darle el “sí”. Conservo inmaculada su nota: “Quiero saber si puedes parecer un tonto por amor. Si tu palabra es de ley. Si te unirías a mí en una boda a la que acudiésemos solamente tú y yo. Si mis lágrimas pueden herir tu corazón más que una bala. Si te zambullirás conmigo en el océano de nuestras emociones o, por el contrario, cruzarás de puntillas el riachuelo de nuestras desavenencias. Necesito saber en qué consiste tu promesa de matrimonio”. Mis expediente prematrimoniales son célebres en la comarca. La diligencia del “Sí al amor” la estampo si los futuros contrayentes vuelven tras encontrar, por casualidad, esa nota rara “aclaratoria del 42 del c.c.”

 

 

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