Presunción de inocencia

Lluís Sánchez Calderón · Bakio (Bizkaia) 

Sin saber muy bien por qué me presenté en la boda de Jimmy el Pálido, meses antes le había salvado de la horca. Todavía recuerdo el caso… cinco testigos declararon haber presenciado como Jimmy asaltaba la diligencia en la que viajaba la víctima, un rico empresario tejano. Saludando a los presentes lo sacó del carruaje, le incrustó una bala en la nuca y abandonó su cuerpo inerte cerca de un riachuelo próximo. “No pinta bien” le dije en nuestra primera reunión, “va a ser el caso más fácil de tu carrera” me contestó,“confía en la Ley…”. Poco después, tras la misteriosa desaparición de todos los testigos el juez absolvió a Jimmy. El mismo juez oficiaba ahora el enlace entre ese forajido y la viuda de la víctima . “confía en la Ley” pensaba mientras saboreaba dulcemente mi tercer vaso de bourbon.

 

 

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