Lona de juicio

Nuria Vilalta Renobales · Bilbao 

Defendía tan prolijamente como Alí golpeaba sobre el ring. Ganó muchos juicios en un solo asalto, sin posibilidad de apelación por K.O. técnico y pruebas redundantes. Empleaba con diligencia los artículos constitucionales, como Rocky su izquierda, y fintaba los recursos de la fiscalía, con la rapidez y agresividad de Tyson. Su último juicio, en cambio, llegó por sorpresa y le pilló desprevenida. La campana sonó y el juez esperaba un cuerpo a cuerpo pero su marido se adelantó exigiendo el divorcio inmediato “Porque ya no te quiero”. Y no hubo gancho más doloroso. Ni la bala de una pistola hubiese podido herirla tanto. Derramó lágrimas formando un riachuelo de recuerdos que para ella seguían siendo maravillosos, desde antes de su boda hasta ayer. Pero no hubo ley que convenciese al corazón y lo perdió todo, incluso las ganas, y no pudo soportar más la toga y cayó sobre la lona.

 

 

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