Duelo en Springtown

Mencia Igartua Pascual · Torrelodones (Madrid) 

El último representante de la ley yacía en la calle con una bala alojada en la frente. Tras el tiroteo, los hombres de Donahue se habían hecho fuertes en los corrales de las afueras y controlaban el puente sobre el riachuelo. La diligencia tardaba en llegar a la ciudad y los temerosos ciudadanos de Springtown no se atrevían ni a mirar por las ventanas mientras un silencio espeso se adueñaba del pueblo. -La boda puede esperar un día más, pensó John Murray, mientras agarraba el rifle antes de enfilar hacia el Saloon O Farrell. Ser juez de paz y abogado de pleitos pobres le había convertido en un personaje incoherente en aquella ciudad polvorienta y olvidada. John Murray se colocó con parsimonia la estrella en su solapa. Acariciando suavemente el gatillo, pensó que hacía un día maravilloso para arriesgar su vida por defender la ley.

 

 

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