UN SUEÑO

Cesar Ibañez PArís · Soria 

Ayer fue un día largo. Tenía que acabar tres escritos cuyo plazo finalizaba hoy y el texto para la conferencia. Cuando pude acostarme, sobre las dos, entré en un sueño de esos que se recuerdan con mucha claridad. El juez Barcones, con toga y todo, me invitaba a una caña en la cafetería Libra. Entre trago y trago, me hacía una especie de examen: -Dígame, letrado, ¿conoce usted la doctrina del Tribunal Supremo acerca de la cojera de los patos? -Por supuesto, señoría. En caso de fuga, es agravante, porque un pato cojo vuela igual de bien que uno con sus dos patas en buen uso. En caso de desahucio, la propiedad de un pato cojo sirve para solicitar un aplazamiento de la ejecución. En caso de ingesta, haber derramado una lágrima por la víctima se considera eximente… ¿Habrá dos vidas, una aquí y otra en el reverso del cerebro?

 

 

 

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