Un día duro

Gloria Cutillas Prieto · Jaén 

El chaval estaba frente a él, en aquel frío calabozo del Juzgado de Menores. Mario, abogado curtido, conocido ponente de conferencias sobre doctrina jurídica, era difícilmente impresionable. Llegaba de un juicio de desahucio: otra pobre familia en paro se quedaba en la calle, pagando el pato de la puñetera crisis. El chico le pareció muy pequeño, encogido sobre sí mismo. Lo tenía fatal: le había rebanado el cuello al padre con un cuchillo de cocina. Sólo intentaba proteger a su madre de los golpes. El los aguantaba mejor: la eterna goma del butano lacerando su carne de niño?.las lágrimas del chaval humedecieron sus propios y viejos recuerdos. Su emocionado alegato sobre los malos tratos, la angustia y el horror que había vivido aquel niño, no sirvió para nada. Delito de homicidio. Pasaría años encerrado. Cuando se lo llevaron, esposado, supo que sería muy difícil olvidar ese día.

 

 

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