Un crack

ÁNGEL MUÑOZ TRAPERO · Ciudad Real 

Cuando el abogado me citó para informarme de cómo iba mi caso, en la biblioteca de nuestro pueblo, donde iba a dar una conferencia sobre su tema recurrente, más valdría decir su monotema, “las Tablas de Daimiel”, le pregunté por el título de su disertación. “El pato colorado”, me dijo muy ufano. No pude evitar una risa que me impedía articular palabra. Ante su creciente mosqueo (“ya, ya sé que su asunto es más importante, pero eso ya lo tengo estudiado y no tiene más recorrido”), reaccioné, al tiempo que me secaba una lágrima. “Me estoy jugando el desahucio de mi casa y usted se entretiene en las vicisitudes de un palmípedo, muy enternecedor”, ironicé. “Voy a exponer datos que nunca han salido a la luz”, apuntó orgulloso. “Es usted un cuak, perdón, un crack. Un docto en la materia, va a crear doctrina”, concluí.

 

 

 

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