Ilustración: Juan Hervás


UN ABOGADO NOVEL

Ana Rodríguez Álvarez · Vigo (Pontevedra) 

Créanme si les digo que, en mis muchos años de profesión, he atesorado un sinfín de anécdotas. No es extraño: tras la mesa que preside la Sala de mi juzgado he presenciado centenares de casos. El último de ellos fue un juicio en el que un empresario reclamaba a su socio la condonación de una deuda, debido al anterior pago de una fianza. Durante la vista, un abogado novato despertó mi curiosidad. Primero, por su exceso de bronceador pero, fundamentalmente, por su gran alegato final. En él, tras hacer un breve resumen, me interpeló con una efectista pregunta: ¿Acaso no es justa, Señoría, nuestra pretensión? A mi lado, mi compañero emitió una risilla ahogada, ante la atónita mirada del joven. -Letrado –intervine- su oratoria es ciertamente magnífica, pero sería mejor que se dirija al Sr. Juez en lugar de a mí. Yo soy el secretario judicial. Doy fe de ello.

 

 

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